Dentro de la nutrición, especialmente en la prevención en el ámbito de la medicina laboral, hay que destacar el papel de la hidratación. Ingerir la cantidad adecuada de líquido diario, además de saciar la sed:

  • Mejora los niveles de hidratación.
  • Regula el buen funcionamiento de las células.
  • Favorece el transporte de nutrientes.
  • Mejora la lubricación de las articulaciones.
  • Ayuda a mantener la temperatura corporal.

Cada individuo tiene las necesidades especificas de hidratación en función de factores como la edad, el sexo, el metabolismo, el nivel de actividad física y las condiciones ambientales.

 Estas necesidades aumentan en ciertos grupos de población como los ancianos, los niños o los deportistas.

Cómo nos afecta?

Las personas mayores, los niños y los adolescentes son especialmente vulnerables a las consecuencias de la deshidratación, ya que en el caso de los mayores su mecanismo de detección e identificación de la sed está deteriorado, mientras que en los niños este sentido aún no se ha desarrollado lo suficiente.

Por eso, es necesario controlar que estos colectivos ingieran la suficiente cantidad de líquido, incluso sin tener sed.

Cómo funciona?

Es necesario beber antes de tener sed. Sólo con que el cuerpo pierda el 1% de líquidos aparece la sensación de sed; si esta pérdida es del 2% se reduce el rendimiento y la resistencia. A partir del 5% se puede producir una aceleración del ritmo cardíaco, apatía, vómitos y espasmos musculares.

Por ello, se recomienda incluir el mayor número de bebidas posible para favorecer la ingesta total de líquidos. Para las personas sanas y dependiendo de la edad y de la actividad física, además de agua, consumir infusiones, refrescos, zumos, lácteos, caldos, etc; puede ayudarles a conseguir la cantidad de líquidos que necesitan.

Además. está demostrado que se bebe más cuanto mayor sea la variedad de sabores a elegir.

En el ámbito laboral, como en el caso de los deportistas, una correcta hidratación es fundamental a la hora de desarrollar cualquier tipo de actividad física, así como una buena rehidratación durante y después de la misma.

Durante el ejercicio físico,  como en la actividad del trabajo diario, puede desaparecer la sensación de sed, pero esto no significa que el organismo esté hidratado.

La falta de líquidos puede aumentar la fatiga, disminuir el rendimiento, o provocar un golpe de calor al disminuír la capacidad de termorregulación del organismo.

Por ello, por ejemplo para los deportistas, un buen consejo es el de pesarse antes y después de realizar ejercicio e ingerir una cantidad de líquido igual a 1,5 veces el peso perdido.

CSI Salud