¿Qué es el SAHOS?

Es la condición crónica de obstrucción cíclica de la vía aérea superior durante el sueño , acompañada de excesiva somnolencia diurna .

Se caracteriza por episodios frecuentes de disminución o pausas respiratorias que se conocen como apneas.

La forma más frecuente en que se presenta esta patología es el Síndrome de Apnea Hipopnea
Obstructiva del Sueño (SAHOS), que afecta alrededor del 2 al 4% de la población adulta.

¿Por qué se produce?

El SAHOS se debe fundamentalmente a episodios reiterados de obstrucción parcial o
completa de la faringe, que dificultan o impiden la respiración.
Esto ocurre sólo durante el sueño, debido a la disminución del tono muscular de la faringe.
Ello determina, en personas con factores predisponentes, su oclusión. La faringe se mantiene
abierta exclusivamente gracias a su musculatura ya que no dispone de soporte óseo o
cartilaginoso.
Diversos factores pueden contribuir a los episodios de oclusión de la faringe durante el sueño.
Pero la obesidad es el principal factor de riesgo, dado que la acumulación de grasa alrededor
de la faringe la torna más colapsable.
También personas delgadas pueden tener apnea de sueño, por otros factores
predisponentes. Se puede deber a problemas nasales tales como desviación tabique, rinitis
alérgica o cualquier anomalía que determine estrechamiento de la vía aérea superior (pólipos,
amígdalas hipertróficas, alteraciones maxilofaciales, etc.).
A través de diversos mecanismos, otras enfermedades tales como el Hipotiroidismo o la
Acromegalia, también pueden favorecer la oclusión de la faringe, facilitando la ocurrencia del
SAHOS.

¿Qué consecuencias tiene el SAHOS?

Quienes padecen esta patología tienen alteraciones crónicas de la calidad del sueño, dado
que la permanente ocurrencia de episodios de apnea, impide un sueño satisfactorio y
reparador.
Esto determina diversos grados de somnolencia durante el día. La falta de sueño puede
notarse a través de situaciones tan leves como quedarse dormido a menudo en situaciones
pasivas (como ir de pasajero en un viaje), hasta quedarse dormido conversando con otras
personas o manejando vehículos motorizados. Esta situación predispone a quienes la
padecen a una mayor frecuencia de accidentes laborales y de tránsito.
La mala calidad del sueño también ocasiona irritabilidad, alteraciones de la concentración y
memoria, lo que afecta el desempeño laboral y las relaciones interpersonales.
Quienes sufren de SAHOS, con mayor frecuencia que la población general, presentan
hipertensión arterial, cardiopatía coronaria, accidentes vasculares encefálicos y otros
problemas cardiovasculares, además de problemas metabólicos, como el Síndrome de
Resistencia a la Insulina.
Todo lo anterior explica en parte las alteraciones en la calidad de vida que sufren estas
personas, como también la disminución en la expectativa de vida, ya que existe evidencia de
una mayor mortalidad asociada a este síndrome. Estas consecuencias usualmente pueden
ser controladas con tratamiento adecuado.

¿Cuáles son los síntomas del SAHOS?

Lo más característico son los ronquidos, la ocurrencia de pausas respiratorias (apneas)
durante el sueño y las alteraciones de la calidad del sueño, con somnolencia diurna.
Otras manifestaciones son la fatiga, las alteraciones en la capacidad de concentración,
alteraciones de la líbido, irritabilidad, dolores de cabeza y necesidad de orinar varias veces en
la noche, entre otros.
También los portadores de este síndrome presentan los signos y síntomas de las
enfermedades asociadas a él, o que son sus predisponentes, como las enfermedades
cardiovasculares, metabólicas, maxilofaciales u otras, incluida la hipertensión arterial, el
sobrepeso y la obesidad (aunque como se ha señalado las personas delgadas también
pueden padecer este síndrome).

¿Qué hacer ante la sospecha de SAHOS?

Consultar a su médico, para que evalúe la necesidad de realizar los análisis y exámenes
pertinentes.
Esta patología es multidisciplinaria, por lo que diversas especialidades de la medicina tienen
relación con el problema.

¿Cómo se diagnóstica el SAHOS?

El diagnóstico se establece al constatar la presencia de un conjunto de síntomas, entre los que
la somnolencia diurna excesiva es el más importante. Al paciente se le realiza un estudio
nocturno a través de un examen denominado polisomnografía. Si el estudio registra más de 5
interrupciones completas o parciales de la respiración, con más de 10 segundos de duración
cada uno, durante una hora de sueño, se considera que la persona sufre de SAHOS.

¿Qué tratamiento tiene el SAHOS?

El control de los factores predisponentes es muy importante: bajar de peso en las personas
con sobrepeso u obesidad, resolver los eventuales problemas obstructivos nasales, de faringe
o problemas maxilofaciales.
Además de las medidas señaladas, en los casos moderados a severos, el tratamiento consiste
en el uso Nocturno de una máscara nasal o nasobucal, conectada mediante tubos a un
aparato que entrega aire a presión. Se la conoce como CPAP.
Este sistema funciona evitando las irregularidades de la respiración durante el sueño, ya que
al presurizar la vía aérea, se evita el cierre parcial o total de la faringe. De este modo, al
suprimir las apneas, el paciente puede dormir sin la interferencia del sueño que este
síndrome provoca.

SAHOS y accidentes laborales

Es un hecho lógico que las personas que padecen el SAOS presentan una incompatibilidad con profesiones implicadas en la conducción de vehículos, ya que pondrían en peligro la integridad de los otros conductores y de la suya propia.
Los trabajadores que conduzcan vehículos, manejen herramientas peligrosas o manipulen sustancias químicas o explosivas que entrañen un riesgo para la salud, y padezcan la patología del SAOS, serán susceptibles de una incapacidad laboral total. Esta incapacidad les inhabilita para realizar las funciones de su trabajo habitual.
El diagnostico adecuado y el tratamiento específico disminuye el riesgo de accidentes viales y laborales, además de disminuir la inasistencia dada por las comorbilidades asociadas al SAHOS.
El diagnóstico se logra a partir de lo siguiente:
Establecer factores de riesgo.
Sospecha clínica luego de una historia clínica dirigida.
Polisomnografía o Poligrafía respiratoria.